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Qué es Escape the Corset

Escape the corset se trata de un movimiento feminista en Corea del Sur 

El movimiento feminista “Escape the Corset” está ganando cada vez más coreanos. Las mujeres  se “liberan” ,destruyen el maquillaje como parte de una reacción violenta contra la cultura de los regímenes de cuidado de la piel y la presión para lucir perfecta,también se deshacen de su largo cabello,muestran caras lavadas y gafas en vez de lentillas.

En el país campeón del mundo de la cirugía estética, con aproximadamente un millón de operaciones al año, un número creciente de mujeres se están separando de su composición y toman la decisión simbólica de destruirlo en las redes sociales .Los estándares de belleza presionan a cualquier ciudadano del mundo, pero en el caso de Corea del Sur la exigencia de la perfección exterior viene adjunta con el deseo de modificar las facciones del rostro para crear una versión nueva occidentalizada.

La realidad de muchas mujeres surcoreanas en torno a la imagen personal responde a los fuertes estándares arraigados en el país. Cánones como la obsesión por lucir una piel muy clara, los ojos redondeados con un aspecto más occidental, la cara en forma de ‘v’ o corazón y las piernas delgadísimas imperan, y gastar cientos de euros al mes en cosméticos o realizar a diario rutinas de belleza facial que rondan la decena de pasos antes de si quiera empezar a maquillarse para conseguirlo, han sido asumidos con naturalidad. 

Convertido en la meca de la cirugía estética asiática, Seúl es el punto caliente del turismo médico para países como China y se ha coronado como uno de los mercados cosméticos de influencia indiscutible con una industria que mueve al año más de 11.000 millones de euros, ocupando un octavo lugar de posicionamiento a nivel mundial. En España su éxito se ha traducido por la invasión de la tendencia de las mascarillas, uno de sus productos estrella (en 2017 las españolas gastaron un 19,9% más en ellas), y desde hace un par de años las tiendas de cosmética coreana proliferan, presentes también en gigantes como Sephora o Primor. Pero mientras aquí la experiencia con la k-beauty aún entretiene y atrae por lo divertido de su packaging o lo anecdótico de aplicar una mascarilla que te inunde la cara de burbujas, muchas mujeres de Corea del Sur están atacando al fondo del asunto.

Cremas, geles, mascarillas, sérums, tonificadores, sueros, maquillaje y cirugías estéticas. Corea del Sur pareciera haberse coronado como la reina de la belleza mundial. Hablamos del fenómeno de la K-beauty -belleza coreana- que viene creciendo desde los años dos mil en adelante junto con la llamada K-Wave o la movida surcoreana.

Lo que pasa en Corea del Sur es un poco cultural y otro poco de occidentalización. Es una mezcla entre las exigencias actuales de belleza que afectan a todo el mundo y lo que viene incorporado por la cultura. Las surcoreanas se empiezan a poner botox desde los quince años. Hacerlo es tan natural como ir a la peluquería.

El factor cultural viene por el lado del concepto de kibun, una palabra sin traducción exacta al español, que significa que en sociedad cada uno vale por la persona que es en todas las facetas de la vida, es decir, que el que duerme bien, come sano, es amable y siempre está dispuesto a ayudar posee un kibun que lo hace bello. Sin embargo, en Corea el kibun no sólo se debe percibir, sino que también debe verse o tal como diríamos acá: no alcanza sólo con ser sino que también hay que parecer.

Los surcoreanos viven preocupados por su belleza. La idea es parecer siempre joven, Si bien esta presión es sufrida por mujeres y hombres, son ellas las que más padecen la obligación por verse siempre lindas y arregladas. A las mujeres se les exige tener una piel de porcelana junto con una delgadez extrema y un look siempre a la moda. Todo pasa por verse flacas. La mayoría de los productos de cosmética vienen con blanqueador por default. Una coreana promedio pesa abajo de 50 kilos con una estatura de 1,68 cm. La premisa es parecer producidas, dar la impresión de que se ocupan de la imagen que le ofrecen al mundo de acuerdo con parámetros de la k-beauty mixeados con los dictados de una cultura esencialmente patriarcal. De hecho, de acuerdo con el ranking 2017 elaborado por el Foro Económico Mundial -World Economic Forum- sobre la igualdad entre el hombre y la mujer, Corea del Sur ocupa el puesto número 118 sobre un total de 144 países.

Dongan es el término en coreano que significa tener un rostro de bebé. Ser una dongan se ha convertido en uno de los objetivos más deseados por las generaciones que van de los veinte a los cuarenta años. Y para lograrlo no sólo se utilizan cosméticos sino que las mujeres también están dispuestas a someterse a distintas cirugías estéticas que las hacen ver más jóvenes y, a la vez, más occidentales -otro de los sueños del pueblo surcoreano-. Las operaciones más frecuentes son: la que apunta a conseguir un párpado doble, la que se concentra en afinar la nariz y la que reduce la mandíbula para darle un perfil delicado a la cara. “Operarse la cara en Corea es muy normal. Hay cantidad de clínicas dedicadas a la cirugía estética. Es una sociedad muy competitiva donde todas las variables influyen. Todas son muy fashionistas. En todas las calles de Corea no falta publicidad que deteriora la confianza de niñas, jovenes ,etc.

 

 

 

 

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